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Arquitectura silenciosa que mejora las ciudades

Anatxu Zabalbeascoa
12 mar 2024 - 10:41CET

Las intervenciones del estudio mexicano R-Zero en la capital de Chiapas apuestan por que reconstruir una urbe sea reconectar a su población

La expansión acelerada de las ciudades mexicanas es el resultado de su veloz crecimiento y de una falta de planificación urbanística que conduce a la segregación de la población. En Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas, los arquitectos del estudio R-Zero han levantado espacios públicos que contribuyen a rehabilitar barrios marginados cohesionando la ciudad.

“Para nosotros —indican Alejandro Zárate y Edgar Velasco, socios fundadores del estudio R-Zero— el desafío del espacio público es la democratización de los lugares, por lo que esta serie de intervenciones se basa en el análisis del sitio para generar programas acordes a las necesidades básicas de la población que favorezcan la construcción de una ciudad más equitativa e inclusiva”. ¿Cómo? Para empezar caminando por las calles sin miedo. Pudiéndose reunir a la sombra de un árbol. Pudiendo quedarse en una plaza pública. Por eso las propuestas del estudio de Zárate y Velasco para dinamizar y cohesionar la ciudad son, en general, edificios y jardines o plazas que combinan exteriores e interiores.

El nuevo Mercado 22 de noviembre en Tuxtla Gutiérrez es así un lugar de interacción y movimiento que “pretende ser un lienzo en blanco para ser usado por sus locatarios y visitantes”, explican. El edificio modular, levantado con una estructura de hormigón armado, está coronado por grandes bóvedas de cañón que permiten el paso de la luz y dotan de identidad al lugar. Los muros de ladrillo rojo definen y combinan espacios interiores y exteriores. Es la sucesión de patios lo que rompe los límites del edificio y lo hace poroso a la relación con los ciudadanos.

También en uno de los barrios más populares de Tuxtla Gutiérrez, el Parque El Aguaje busca ofrecer descanso y tregua en uno de los vecindarios con mayor índice de inseguridad de la ciudad. El Aguaje (aguadero) debe su nombre a la naturaleza del lugar que tiende a inundarse en temporada de lluvias. El parque ideado por R-Zero acoge a los ciudadanos en grandes bancos que son muros de contención ideados para soportar la inundación temporal. Los arquitectos hablan de un “paseo público accesible e incluyente rodeado de árboles ya existentes en el lugar, donde los habitantes pueden caminar de forma segura o ir a pasar el tiempo con sus amigos y familia”.

Más allá del paseo, ese parque incluye dos canchas de fútbol y baloncesto (una para niños y otra para adultos) que fomentan la actividad física, la relación entre vecinos además de la ocupación del espacio público. Este punto es importante: son las plazas llenas de gente las que hacen seguros los espacios públicos. El parque cuenta incluso con una biblioteca con espacios múltiples que sirven para las reuniones de las comunidades de vecinos.

Por eso para el estudio R-Zeta, más allá de un ejercicio de paisajismo, el Parque El Aguaje o el Mercado 22 de noviembre son “agentes de cambio para la transformación de los barrios, impulsando el desarrollo social y económico de la comunidad”. Los arquitectos hablan de espacios dignos y seguros “donde las personas pueden juntarse, desarrollar actividades culturales y recreativas o simplemente convivir sintiéndose en un lugar seguro”.

Vía

https://elpais.com/cultura/del-tirador-a-la-ciudad/2024-03-12/arquitectura-silenciosa-que-mejora-las-ciudades.html


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